El turismo está de regreso. En 2024, las cifras globales alcanzaron los 1,400 millones de llegadas internacionales, según ONU Turismo. México, con 45 millones de turistas extranjeros, reafirmó su lugar como el sexto país más visitado del mundo. Pero el crecimiento trae preguntas urgentes: ¿cómo viajamos?, ¿qué dejamos atrás?
La respuesta emergente se llama turismo regenerativo, una tendencia que va más allá de “no hacer daño” y busca dejar los destinos mejor de lo que estaban antes. Es una forma de viajar que no solo minimiza el impacto ambiental y social, sino que contribuye activamente a restaurar ecosistemas y comunidades.
IATI Seguros, a través de su iniciativa #TravelShakers, promueve este nuevo modelo de viaje. “No se trata de dejar de viajar, sino de hacerlo con conciencia”, explican. Porque aunque el turismo es motor económico, también representa el 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y tiene consecuencias como el deterioro ambiental, la presión sobre recursos y el sufrimiento animal.
Casos como los paseos en elefante, fotos con animales salvajes o espectáculos con delfines siguen vigentes. Según Wildlife World, más de 550 mil animales sufren cada año por este tipo de actividades, que muchas veces esconden maltrato, encierro y estrés prolongado.

Frente a esto, IATI propone seis acciones simples que pueden transformar cualquier viaje en una experiencia regenerativa:
- Investiga antes de viajar: evita actividades que dañen el entorno o impliquen maltrato animal.
- Di no al entretenimiento con animales: no participes en fotos, paseos o espectáculos forzados.
- Consume local: elige hospedajes pequeños, productos regionales y apoya a los negocios del lugar.
- Respeta el entorno: cuida la naturaleza, no dejes basura y reduce tu uso de plásticos.
- Piensa antes de publicar: lo que compartes influye. Promueve prácticas responsables.
- Menos es más: en lugar de correr para ver todo, conéctate más profundamente con un solo destino.
Porque viajar ya no es solo una forma de conocer el mundo, sino también de protegerlo. Convertirse en un viajero regenerativo no requiere grandes sacrificios, solo decisiones más conscientes.
El futuro del turismo es regenerativo. ¿Estás listo para ser parte del cambio?