Evita la otitis este verano
Mientras miles de personas disfrutan de las vacaciones en playas, albercas y balnearios, existe un problema de salud que suele pasar desapercibido y que puede convertir unos días de descanso en una experiencia dolorosa: la otitis del nadador, una infección que afecta el conducto auditivo y cuya incidencia aumenta durante la temporada de calor.
Aunque nadar es una de las actividades favoritas del verano, el agua que permanece atrapada en el oído crea el ambiente perfecto para la proliferación de bacterias y hongos. Sin embargo, el mayor riesgo no siempre está en el agua, sino en la forma en que muchas personas intentan retirarla.
El doctor Francisco Javier Saynes Marín, especialista en Otorrinolaringología y expresidente de la Sociedad Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, explica que introducir hisopos, llaves, pasadores o cualquier otro objeto dentro del oído puede provocar pequeñas lesiones en la piel del conducto auditivo, facilitando el desarrollo de infecciones.
Los primeros síntomas suelen incluir dolor intenso al mover o tocar la oreja, sensación de oído tapado, comezón, disminución de la audición y, en algunos casos, salida de líquido. Ante cualquiera de estas señales, el especialista recomienda evitar la automedicación, ya que el uso indiscriminado de gotas óticas podría agravar el problema, especialmente si existe una lesión en el tímpano que aún no ha sido diagnosticada.

Para reducir el riesgo de desarrollar otitis externa durante las vacaciones, los especialistas aconsejan secar únicamente la parte externa del oído con una toalla limpia después de nadar, inclinar la cabeza hacia ambos lados para facilitar la salida del agua y evitar por completo introducir cualquier objeto en el conducto auditivo. Quienes practican natación con frecuencia también pueden acudir al otorrinolaringólogo para valorar el uso de protectores auditivos hechos a la medida.
La salud de los oídos merece la misma atención que la protección de la piel frente al sol. Adoptar medidas sencillas de prevención puede marcar la diferencia entre disfrutar plenamente del verano o enfrentar una infección que requiera atención médica y limite las actividades vacacionales
