Skip to main content

Revista Tu Vida Tu Estilo | México

El regreso de una memoria: el Códice Azcatitlan vuelve a México
Recomendaciones

El regreso de una memoria: el Códice Azcatitlan vuelve a México

Sep 20, 2026

Casi dos siglos después de haber salido de México, este extraordinario manuscrito de manufactura indígena vuelve temporalmente a territorio nacional para ser presentado al público en el Museo Nacional de Antropología, como parte de la exposición El Códice Azcatitlan. México-Francia, 200 años de amistad.

La muestra podrá visitarse del 18 de septiembre al 6 de diciembre de 2026, con entrada libre, y representa uno de los momentos centrales de la agenda cultural que conmemora dos siglos de relaciones entre ambos países.

Un libro abierto sobre el mundo mexica

El Códice Azcatitlan no es un libro en el sentido convencional. Sus 25 folios, elaborados entre los siglos XVI y XVII sobre papel europeo, combinan imágenes y registros históricos para narrar el recorrido de una civilización.

En sus páginas aparecen episodios relacionados con el origen del pueblo mexica, la fundación de México-Tenochtitlan, la sucesión de sus gobernantes, el esplendor de su sociedad y, posteriormente, la llegada de los españoles y las transformaciones que marcaron el destino de las poblaciones indígenas.

Su riqueza radica también en que permite aproximarse a la manera en que los pueblos indígenas registraron y reinterpretaron su propia historia después del encuentro entre dos mundos.

“Los pueblos intentan narrar, contar sus historias”, explica Baltazar Brito Guadarrama, director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, al referirse a la relevancia del manuscrito dentro de la tradición historiográfica indígena.

Un diálogo entre códices

El regreso del Azcatitlan forma parte de un intercambio cultural entre México y Francia.

Mientras el manuscrito se exhibe en la capital mexicana, México enviará a París el Códice Boturini, otro documento fundamental para comprender la migración de los pueblos de Aztlán y su llegada al territorio donde posteriormente se fundaría Tenochtitlan.

El diálogo entre ambos documentos resulta especialmente significativo. Uno narra buena parte del recorrido de los mexicas; el otro ofrece una pieza fundamental para comprender su peregrinación.

Durante unos meses, cada códice ocupará un nuevo escenario y permitirá que públicos de ambos países se acerquen a una historia que ha sobrevivido al paso del tiempo.

Una historia que también viajó

El propio Códice Azcatitlan tiene una historia marcada por los viajes.

Durante el siglo XIX llegó a Francia como parte de la colección reunida por el investigador Joseph Aubin. Más adelante pasó a formar parte de la colección del coleccionista franco-mexicano Eugène Goupil. Tras su muerte, su viuda donó los documentos a la Biblioteca Nacional de Francia, donde el manuscrito permanece bajo resguardo.

Ahora, casi 200 años después de su salida, el Azcatitlan regresa a México.

Su presentación es también una oportunidad para reflexionar sobre la historia de los objetos culturales: las rutas que siguieron, las instituciones que los han conservado y la responsabilidad compartida de estudiarlos y acercarlos a nuevas generaciones.

México y Francia: una historia que continúa

La exposición es organizada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia, y el Ministerio de Cultura de Francia, mediante la Biblioteca Nacional de Francia.

La muestra reúne, además, facsimilares de nueve manuscritos prehispánicos y novohispanos, entre ellos los códices Bodley, Boturini, De la Cruz-Badiano y Mendocino, así como piezas arqueológicas y etnográficas vinculadas con los materiales, técnicas y símbolos presentes en estas obras.

Para Delphine Borione, embajadora de Francia en México, el intercambio representa una oportunidad para que mexicanos, franceses y visitantes internacionales conozcan con mayor profundidad la riqueza y diversidad de la historia mexicana.

La iniciativa forma parte de la Gran Fiesta Franco-Mexicana, programa que contempla cerca de 200 actividades culturales.

Una visita que conecta pasado y presente

Más que una exposición histórica, el encuentro con el Códice Azcatitlan propone una experiencia de memoria.

Frente a sus páginas, el visitante puede observar cómo una sociedad registró su origen, sus transformaciones y uno de los momentos más decisivos de su historia.

Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura del Gobierno de México, ha señalado que el conocimiento sobre el pasado permanece en construcción y que la cooperación internacional permite ampliar el acceso a este patrimonio.

Quizá ahí reside uno de los mayores significados de este regreso: una pieza que durante generaciones fue contemplada lejos de México vuelve a encontrarse con el público mexicano, no como una reliquia distante, sino como parte de una historia que continúa interrogándonos.

El Códice Azcatitlan estará en México por tiempo limitado. Una oportunidad para mirar de cerca las páginas de una memoria que atravesó siglos, fronteras y océanos para volver, aunque sea temporalmente, al lugar donde comenzó su historia.