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El “efecto febrero”: la ciencia detrás de la caída de motivación y cómo una escapada de 48 horas puede revertirla
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El “efecto febrero”: la ciencia detrás de la caída de motivación y cómo una escapada de 48 horas puede revertirla

Feb 23, 2026

La escena se repite cada año: enero comienza con metas claras, nuevos hábitos y listas de propósitos. Sin embargo, al llegar febrero, la motivación empieza a diluirse. No es una cuestión de carácter. Estudios de la University of Scranton señalan que, aunque la mayoría de las personas inicia el año con determinación, ese impulso tiende a disminuir pocas semanas después. En la misma línea, datos difundidos por U.S. News & World Report estiman que alrededor del 80% de los propósitos de Año Nuevo no supera el segundo mes.

Especialistas llaman a este punto el “muro de la rutina”: el momento en que el cansancio mental se impone sobre la motivación inicial. La buena noticia es que no se trata de insistir más, sino de pausar mejor.

La American Psychological Association advierte que los descansos breves y programados son clave para prevenir el agotamiento. Además, investigaciones publicadas en Frontiers in Psychology sugieren que pasar al menos 48 horas en contacto con la naturaleza puede reducir significativamente los niveles de cortisol, la hormona asociada al estrés.

En este contexto, una escapada estratégica de fin de semana puede convertirse en una herramienta efectiva para recuperar equilibrio físico y mental, siempre que la planeación sea sencilla y eficiente.

Ruta 1: Termalismo para liberar tensión

El estrés acumulado suele reflejarse en contracturas, fatiga y alteraciones del sueño. Las aguas termales, ricas en minerales y con temperaturas que rondan los 35°C a 40°C, favorecen la relajación muscular profunda.

En el centro del país, destinos como Tehuacán y Cuautla ofrecen opciones accesibles para una pausa reparadora. La experiencia puede potenciarse si el traslado se organiza con anticipación a través de la app de ADO, que permite elegir horarios y optimizar el presupuesto, reduciendo el estrés logístico desde el inicio.

Ruta 2: Bosque y montaña para despejar la mente

Cuando la saturación proviene del ruido urbano y la hiperconectividad, la respuesta puede estar en la altitud. El contacto con entornos forestales —conocido en Japón como Shinrin-yoku o “baño de bosque”— se ha vinculado con mejoras en el estado de ánimo y reducción de la presión arterial.

La energía tranquila de Tepoztlán, la vegetación de Xalapa o el aire fresco de San Cristóbal de las Casas ofrecen escenarios ideales para caminar sin prisa y recuperar claridad mental. Elegir servicios de mayor confort, como ADO Platino, permite que el trayecto sea parte de la experiencia de descanso.

Ruta 3: Mar y luz natural para regular el ritmo interno

La exposición equilibrada al sol y la cercanía al agua pueden contribuir a regular el ciclo de sueño y mejorar el ánimo. Febrero, con temperaturas moderadas y menor afluencia turística, es un momento propicio para visitar la costa.

Opciones como Tuxpan —accesible vía Poza Rica— o destinos del Caribe mexicano como Tulum y Bacalar permiten disfrutar del llamado “espacio azul” con mayor tranquilidad antes de la temporada alta.

En todos los casos, la premisa es la misma: simplificar la logística para maximizar el descanso. Elegir rutas directas y servicios confiables reduce la carga mental y permite aprovechar cada hora disponible.

Lejos de ser el mes en que se abandonan los propósitos, febrero puede convertirse en el momento ideal para recalibrar. Una pausa consciente de 48 horas no solo ayuda a disminuir el estrés, sino que puede marcar la diferencia para llegar a la primavera con energía renovada y mayor claridad mental.

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