Cáncer en perros y gatos: la detección temprana puede salvar vidas
Con la edad, es normal que nuestras mascotas muestren señales de envejecimiento: más sueño, canas en el pelaje o menor actividad física. Pero detrás de ciertos síntomas también pueden esconderse enfermedades graves, como el cáncer, una de las principales causas de muerte en animales de compañía mayores.
El Dr. Fausto Reyes Delgado, Director Médico del Hospital Veterinario UNAM-Banfield, subraya la importancia de la medicina preventiva y la detección temprana como herramientas fundamentales para enfrentar esta enfermedad. “No todos los perros geriátricos desarrollarán cáncer”, señala. “Pero si llegara a suceder, es esencial comprender cómo esta enfermedad puede afectarlos”.
¿Cuáles son las señales de alerta?
Los tumores malignos pueden manifestarse de formas diversas. El especialista destaca algunos signos que deben tomarse en serio:
- Bultos o masas anormales en cualquier parte del cuerpo
- Pérdida de peso sin causa aparente
- Heridas que no cicatrizan
- Sangrado o secreción inusual
- Cojera, rigidez persistente o dificultad para moverse
- Dificultades para respirar, toser, orinar o defecar
- Decaimiento, letargo o cambios de comportamiento
- Mal aliento o babeo excesivo
- Dolor al tocar ciertas zonas del cuerpo
“No siempre se trata de cáncer, pero cualquier síntoma persistente debe motivar una visita al veterinario”, recalca el Dr. Reyes.
¿Qué factores aumentan el riesgo?
Entre las razas con mayor predisposición genética a desarrollar cáncer se encuentran el Bóxer, Golden Retriever y Rottweiler. Sin embargo, la enfermedad también puede estar relacionada con:
- Edad avanzada
- Factores ambientales, como la exposición a productos químicos o radiación
- Historial médico y condiciones previas
Uno de los cánceres más comunes en perros es el cáncer de mama, que puede prevenirse en gran medida mediante la esterilización temprana, especialmente en hembras que no han tenido camadas.
La importancia de las revisiones periódicas
La clave para mejorar el pronóstico es detectar la enfermedad en sus etapas iniciales. Por eso, el Dr. Reyes recomienda realizar al menos dos revisiones veterinarias al año, incluso si la mascota no muestra signos evidentes de enfermedad.
El diagnóstico puede incluir:
- Análisis de sangre y orina
- Radiografías y ultrasonidos
- Tomografías computarizadas
- Biopsias o citologías de masas sospechosas
Además, vigilar zonas como el cuello, ingles o detrás de las rodillas —donde se encuentran los ganglios linfáticos— es crucial, ya que cualquier inflamación puede ser una señal de alerta.
Cuidar es prevenir
El cáncer en mascotas no siempre se puede evitar, pero su curso puede cambiar radicalmente con una detección a tiempo. “La observación constante por parte de los tutores y las consultas regulares con el veterinario son nuestras mejores herramientas”, concluye el Dr. Reyes.
Invertir en la salud de nuestras mascotas no es solo una muestra de cariño, es también una forma de darles calidad de vida en cada etapa.
